CARTA DE PRESENTACIÓN - Apocalypse Kurtz




Walter E.Kurtz era un oficial del ejército de los Estados Unidos; graduado en la tercera generación de West Point que había ascendido en el escalafón y fue visto para ser destinado a un puesto más alto dentro del Pentágono. 

Kurtz participó en la Guerra de Corea y más tarde se graduó de la escuela aerotransportada del ejército de Estados Unidos. En 1964, los Jefes del Estado Mayor enviaron a Kurtz a Vietnam, para elaborar un informe sobre las fallas de las políticas y militares en aquel momento. 

Su informe claramente crítico, no era lo que se esperaba y fue restringido de inmediato siendo información clasificada. El Conjunto del Estado Mayor y el presidente Lyndon B. Johnson serían los únicos conocedores del dosier de Kurtz antes de que se filtrara a la prensa, meses más tarde.   

Kurtz a sus 38 años de edad, se alista en el quinto Grupo de las Fuerzas Especiales, en el que previamente se le había rechazado por su avanzada edad.  Continuó con su ambición e incluso amenazó con abandonar las fuerzas armadas, cuando finalmente se le concedió su deseo y se le permitió ingresar el el cuepo de élite donde casi doblaba la edad de los otros estudiantes y fue aceptado en el quinto Grupo de Fuerzas Especiales. 

Finalmente se gaduó en el cuerpo con distinción. Kurtz regresó a Vietnam en 1966 con los Boinas Verdes y fue parte de la campaña, que también incluyó fortificar aldeas. En su próximo reemplazo, fue asignado al proyecto GAMMA, en la que iba a levantar un ejército de montañeses alrededor de la frontera entre Vietnam y Camboya, puntos estratégico para el Viet Cong (VC) y el Ejército de Vietnam del Norte (NVA). 

Kurtz encuentra su lugar, en un templo camboyano abandonado a larga distancia de donde se le ordenó fortificar los enclaves. Desde su base, encabezó los ataques al VC local y la NVA regular de aquella angosta región. Y lo hizo empleando métodos bárbaros no sólo para derrotar a su enemigo, sino también para enviar el miedocontra su enemigo.  El horror...

Al principio, el Comando de Asistencia Militar, Vietnam (MACV) no se opuso a las tácticas de Kurtz. Pero esto pronto cambió cuando Kurtz permitió tomar fotografías de sus atrocidades y de su forma de actuar. Las consequencias pronto se harían presentes. A finales de 1968, después de que no respondiera a las repetidas órdenes de MACV para volver a Nah Trang y renunciar a su mandato. Ordenó la ejecución de los que habían informado tras sospechar que pudieran ser agentes dobles que trabajaban para el Viet Cong. 

El MACV envió a un Capitán de los Boina Verdes  llamado Richard Colby para traer a Kurtz de Camboya. Ya sea porque se le ha lavado el cerebro o porque sentía una simpatía hacia su causa , Colby se unió al Coronel en lugar de traerlo de regreso a Nah Trang. Con el fracaso de Colby, los miembros del MACV seleccionaron al Capitán Benjamin L. Willard, un paracaidista y de la inteligencia del ejército oficial, este debería partir a un viaje remontando el río Nung y matar al Coronel Walter Kurtz. El viaje hacía el corazón de las tienieblas había comenzado...



  Archivos Balas de Diamante, Camboya 22 de Enero de 1967:

''La tierra parecía algo no terrenal. Estamos acostumbrados a verla bajo la forma encadenada de un monstruo dominado, pero allí, allí podías ver algo monstruoso y libre. No era terrenal, y los hombres eran... no, no eran inhumanos. Bueno, sabéis, eso era lo peor de todo: esa sospecha de que no fueran inhumanos. Brotaba en uno lentamente. Aullaban y brincaban y daban vueltas y hacían muecas horribles; pero lo que estremecía era pensar en su humanidad como la de uno mismo, pensar en el remoto parentesco de uno con ese salvaje y apasionado alboroto. Desagradable. Sí, era francamente desagradable; pero si uno fuera lo bastante hombre, reconocería que había en su interior una ligerísima señal de respuesta a la terrible franqueza de aquel ruido, una oscura sospecha de que había en ello un significado que uno tan alejado de la noche de los primeros tiempos podía comprender. ¿Y por qué no? La mente del hombre es capaz de cualquier cosa, porque está todo en ella, tanto el pasado como el futuro. ¿Qué había allí, después de todo? Júbilo, temor, pesar, devoción, valor, ira ¿cómo saberlo?, pero había una verdad, la verdad despojada de su manto del tiempo. Que el necio se asombre y se estremezca; el hombre sabe y puede mirar sin parpadear...
 

...he luchado a brazo partido con la muerte. Es la contienda menos estimulante que podéis imaginar. Tiene lugar en un gris impalpable, sin nada bajo los pies, sin nada alrededor, sin espectadores, sin clamor, sin gloria, sin un gran deseo de victoria, sin un gran temor a la derrota, en una atmósfera enfermiza de tibio escepticismo, sin demasiada fe en los propios derechos, y aún menos en los del adversario. Si tal es la forma de la última sabiduría, la vida es un enigma mayor de lo que alguno de nosotros piensa. Me hallaba a un paso de aquel trance y sin embargo descubrí, con humillación, que no tenía nada que decir. Vosotros sabéis que odio, detesto, me resulta intolerable, la mentira, no porque sea más recto que los demás, sino porque sencillamente me espanta. Hay un tinte de muerte, un sabor de mortalidad en la mentira que es exactamente lo que más odio y detesto en el mundo, lo que quiero olvidar. Me hace sentir desgraciado y enfermo, como la mordedura de algo corrupto...


...yo levanté la cabeza. El río estaba cubierto por una densa faja de nubes negras, y la tranquila corriente que llevaba a los últimos confines de la tierra fluía sobríamente bajo el cielo cubierto, parecía conducir directamente al corazón de las tinieblas... no, es imposible; es imposible comunicar la sensación de vida de una época determinada de la propia existencia, lo que constituye su verdad, su sentido, su sutil y penetrante esencia. Es imposible. Vivimos como soñamos..., solos. La propia realidad, eso que sólo uno conoce y no los demás, que ningún otro hombre puede conocer. Ellos sólo pueden ver el espectáculo, y nunca pueden decir lo que realmente significa...que el necio se asombre y se estremezca...


 ...el hombre sabe y puede mirar aquello sin pestañear. Pero tiene que ser por lo menos tan hombre como los que había en la orilla. Debe confrontar esa verdad con su propia y verdadera esencia... con su propia fuerza innata. Los principios no bastan. Adquisiciones, ropas, bonitos harapos... harapos que volarían a la primera sacudida. No, lo que se requiere es una creencia deliberada. ¿Hay allí algo que me llama, en esa multitud demoniaca? Muy bien. La oigo, lo admito, pero también tengo una voz y para bien o para mal no puedo silenciarla. Por supuesto, un necio, aunque esté muy austado y lleno de buenos sentimientos, está siempre a salvo. ¿Quién protesta? ¿Os preguntáis si también bajé a la orilla para aullar y danzar? Pues no, no lo hice. ¿Nobles sentimientos, diréis? ¡Al diablo con los nobles sentimientos! No tenía tiempo para ellos...



 
... ¿Cómo poder imaginar entonces a qué determinada región de los primeros siglos pueden conducir los pies de un hombre libre en el camino de la soledad, de la soledad extrema donde no existe policía, el camino del silencio, el silencio extremo donde jamás se oye la advertencia de un vecino generoso que se hace eco de la opinión pública? ¡Es curiosa la vida..., ese misterioso arreglo de lógica implacable con propósitos fútiles! Lo más que de ella se puede esperar es cierto conocimiento de uno mismo..., que llega demasiado tarde..., una cosecha de inextinguibles remordimientos.  Penetramos más y más espesamente en el corazón de las tinieblas... Nos podíamos ver a nosotros mismos como los primeros hombres tomando posesión de una herencia maldita, sobreviviendo a costa de una angustia profunda, de un trabajo excesivo...

 
...Recuerdo que cuando estaba en las fuerzas especiales. Parece que han pasado mil siglos... fuimos a un campamento a vacunar a unos niños. Dejamos el campamento después de vacunarlos a todos contra la polio. Un viejo vino corriendo, lloraba, sin decir nada. Regresamos al campamento. Ellos habían ido y habían cortado todos los brazos vacunados. Vimos allí un enorme montón de bracitos. Y recuerdo que yo... yo lloré también como...como un niño. Quería arrancarme los dientes, no sé lo que quería hacer. Y me esfuerzo por recordarlo, no quiero olvidarlo nunca, no quiero olvidarlo. Entonces vi tan claro, como si me hubieran disparado, disparado con un diamante, con una bala de diamante en la frente, y pensé: Dios mío, eso es pura genialidad, ¡es genial! ¡Tener voluntad para hacer eso! Perfecto, genuino, completo, cristalino... ¡puro! Y entonces me di cuenta de que ellos eran más fuertes porque podían soportarlo: no eran monstruos, eran hombres, tropas entrenadas. Esos hombres que luchaban con el corazón, que tenían familia, hijos, que estaban llenos de amor, habían tenido la fuerza, el valor, para hacer eso. Si contara con diez divisiones de hombres así, nuestros problemas se resolverían en poco tiempo. Se necesitan hombres con principios que al mismo tiempo sean capaces de utilizar sus instintos, sus instintos primarios para matar. Sin sentimientos, sin pasión, sin prejuicios, sin juzgarse a sí mismos. Porque juzgar es lo que nos derrota... 

 
 ...he visto un caracol, se deslizaba por el filo de una navaja. Ese es mi sueño, más bien mi pesadilla: arrastrarme, deslizarme por todo el filo de una navaja de afeitar y sobrevivir... Debemos matarlos, debemos incinerarlos, cerdo tras cerdo, vaca tras vaca, aldea tras aldea, ejército tras ejército. Y me llaman asesino, ¿cómo hay que llamarlo, cuando los asesinos acusan a los asesinos? Mienten, mienten y tenemos que ser misericordiosos con los que mienten. A esos peces gordos les odio, ¡cómo les odio! No creo que existan palabras para describir todo lo que significa, a aquellos que no saben qué es, el horror. El horror. El horror tiene rostro. Tienes que hacerte amigo del horror. El horror y el terror moral deben ser amigos, si no lo son se convierten en enemigos terribles, en auténticos enemigos... 


...he visto horrores, horrores que usted no ha visto. Pero no tiene derecho a llamarme asesino, tiene derecho a matarme. Tiene derecho a hacerlo, pero no tiene ningún derecho a juzgarme. ¿Ha pensado alguna vez en auténticas libertades? ¿Ser libre de la opinión de otros? Incluso de la propia opinión. Entrenamos a jóvenes para disparar sobre la gente, pero sus comandantes no dejan que los muchachos escriban "joder" en sus aviones... ¡Porque es una obscenidad! Podía pensar que el Cielo había caído en la tierra en la forma de gardenias. El viaje de un niño hasta el Cielo, el viaje de un adulto hasta el infierno.  ¿Te dijeron por qué, Willard? ¿Por qué querían poner fin a mi mando? (...) Somos los hombres huecos, los hombres rellenos de aserrín, que se apoyan unos contra otros, con cabezas embutidas de paja. ¡Sea! Ásperas nuestras voces, cuando susurramos juntos, quedas, sin sentido, como viento sobre hierba seca… contornos sin forma, sombras sin color, fuerza paralizada , ademán inmóvil.'' 

  
Uno no habla con el Coronel, bueno, uno lo escucha. El hombre amplió mi mente. Es un poeta. - guerrero en el sentido clásico - Yo soy un hombre pequeño. Él es un gran hombre. Hubiera preferido ser un par de recias tenazas que corren en el silencio de oceánicas terrazas, él puede ser terrible y puede ser malvado y estar en lo cierto. Él está luchando la guerra. Entonces, tú sólo déjalo tranquilo, estate tranquilo, pregúntale… pero no juzgues al Coronel. Las cabezas. Están viendo las cabezas. Eh, bueno, a veces llega demasiado lejos, y él es el primero en admitirlo. Kurtz no está loco. Si hubiesen podido escucharlo hace dos días… Si hubiesen podido escucharlo entonces… ¡Dios!

Dennis Hopper en Apocalypse Now 

 
 
Diario del Capitán Willard, Saigón 14 de mayo de 1969 (tras la muerte del Coronel Kurtz a manos del Capitán):

El infierno. Acababa de cumplir mi misión. Todavía no podía creer como pude arrancarle la vida a Kurtz, al que era su líder, su dios...y aquellas gentes lejos de vengar su muerte me dejaron partir, salir de allí. Así sin más. Nunca olvidaré la expresión de sus caras al verme bañado en la sangre del Coronel. Piloté la patrullera río abajo antes de que aquel lugar que apestaba a sangre y a muerte lenta, fuera barrido por los bombarderos B52. Habían pasado varias horas, cuando, un resplandor de fuego producido por el ataque al poblado iluminó aquella noche. A partir de ese momento, se borró todo rastro de aquel lugar, donde ya no emanarían sus macabros caprichos, sus órdenes... nunca más... no pude evitar sentir tristeza por aquel héroe que había perdido la razón. ¿Era él el que había perdido la razón o éramos los demás? Kurtz supo plantarse y desafiar a lo ''correcto'' y desarrollar su filosofía. Practicarla. Pero, finalmente el fantasma de la guerra había podido con él. Aquel ser que aparentemente parecía indestructible y tremendamente preparado... formado para soportarlo todo. Podían ascenderme a Comandante por esto. Y la verdad es que ya no me sentía parte de su ejército. Todo el mundo quería que lo hiciera. Él más que nadie. Tenía la impresión que él esperaba que yo le quitara el dolor. Sólo quería morir como un Soldado. Con la cabeza alta. No como un pobre y vil renegado sin honor. Hasta la propia jungla deseaba su muerte. ¿Y su familia? ¿Querrian que volviera si supieran lo alejado que estaba de ellos? Rompió con los demás. Y después rompió consigo mismo. Jamás había visto un hombre tan roto. Tan destrozado. 
 

De pronto recordé sus palabras; ''¿Somos los hombres huecos o somos los hombres rellenos? Reclinados juntos en una almohada rellena de paja. Nuestras voces secas cuando susurramos son tranquilas y sin sentido como el viento al mover la hierba seca. Figuras sin forma, sombras sin color, fuerza paralizada, gestos sin movimiento. Miradas cruzadas. Dialéctica, pura y simple dialéctica. De uno a nueve, sin "a lo mejor", sin "supuesto", sin fracciones. No se puede salir a viajar por el espacio con todo ese cuento de las fracciones. ¿Sobre qué aterrizaras? ¿Sobre un cuarto, tres octavos? ¿Qué harás cuando llegues a Venus? Eso, es física dialéctica. La lógica dialéctica consiste en amar u odiar. O amas a alguien u odias a alguien. Así se acaba siempre este puto mundo''. 

 
 Junto a la carta que llevaba para su hijo, me llevé un viejo archivo que salvé del fuego. En el, Kurtz estaba elaborando con recortes de prensa, fotografías y diversos escritos sus soñadas diez divisiones... un ejército que, como él decía, hubiera podido resolver sus problemas en poco tiempo. Aquel viejo y desgastado archivo al que Kurtz se titulaba: Mis Diez Divisiones Balas de Diamante. Acaricié aquel impresionante escrito con la mayor ternura posible, temeroso de que fuera a disolverse en mis manos. Cada minuto que pasaba un extraño magnetismo sobre su figura y su recuerdo se apoderaba de mí. Me sentía un traidor ¿Lograría vivir con el peso de haber acabado con su vida?


'' El valor es aguantar el miedo un minuto más. Es una tontería y un error llorar a los hombres que han muerto. En su lugar, deberíamos agradecer a Dios que ellos hayan vivido. La presión hace diamantes. Las guerras pueden ser peleadas con las armas, pero son ganadas por los hombres. Es el espíritu del hombre liderado y el espíritu del líder lo que lleva a la victoria. Que Dios se apiade de mis enemigos porque yo no lo haré. '' 

 

  Flag of the United States.svg George Smith Patton 1885 - 1945 




Balas de Diamante, es un espacio dedicado a los grandes personajes de mundo cinematográfico. Un canto a esos momentos a esas figuras que han marcado a generaciones y que lo seguirán haciendo. La maquetación y todos los textos de reflexión e información están realizados por Cobra Verde (excepto algunos fragamentos de la Carta de Presentación, que proceden del Corazón de las Tinieblas de Joseph Conrad). Balas de Diamante es un espacio sin ánimo de lucro.